El descubrimiento.

…y en el silencio más inesperado del día, aquel que desvía la concentración a la nada tras un café (por lo menos a nuestro protagonista), se le ocurre al ocurrente preguntarse: ¿Qué es todo?

Y en aquel silencio, definido usualmente como la ausencia de emisión sonora por algún objeto vivo o muerto, pensó un poco más abajo… y “todo” se volvió lo que su conciencia delataba como real. “Todo” de repente fue algo muy personal, lo reconcilió con “nada”, término simbólico que es la ausencia de “Todo” y se dijo: Qué mierda de vida.

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